lunes, 20 de enero de 2020

Ecdisis


Me he puesto un traje nuevo, como cada año, como cada ocasión. Salgo a la calle y me lleno los pulmones inhalando profundo, como queriendo aspirarlo todo de golpe.

Sentir que no se me harán largos los días para que esta cuesta no me resulte tan difícil.

Mis hermanos se ríen de mí diciendo que debo sentirme privilegiado por ser el primero, que si yo no estuviera, ellos no sabrían cómo continuar.

Pero he comenzado un poco desalentado, lo confieso. Tengo pellizcos dentro de mí, entre confusiones y decepciones.

Miro la papelera repleta de papeles arrugados, de pensamientos plasmados y destruidos al mismo tiempo.

La burbuja que me cubre cuando procuro aislarme para obtener mejor inspiración, se ha pinchado por un extremo y se va desvaneciendo, desinflando poco a poco.

Pero como cada año, surgen nuevos propósitos, de los cuáles procuraré cumplir aunque sea uno.

Nuevos planes y con suerte nueva vida.

Pero no quiero ser egoísta, mis once hermanos dependen tanto de mi.

Soy el primero. Soy Enero.

Y aunque muchos me miren desesperanzados, procuro llenarme de ilusión y optimismo porque cada año renuevo mi traje, mi piel y mi alma.

Ana Monteza



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